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Christiansen: «Cruyff me sonaba a chino» y hoy dirige Panamá

Equipo ClickDirecto

Thomas Christiansen: La Insólita Odisea de un Cruyffista al Banquillo de Panamá en el Mundial

Thomas Christiansen, el exfutbolista hispanodanés de 53 años, protagonizó un episodio peculiar en el fútbol español al disputar dos partidos con la selección absoluta en 1993, estando aún en Segunda División con el Barça B, una rareza en la era de Javier Clemente. Tras este hito, su carrera en el primer equipo azulgrana fue efímera, sumando solo dos encuentros antes de un peregrinaje por clubes como Sporting, Osasuna, Racing, Oviedo o Villarreal. La Liga española le cerró las puertas, y una desafortunada etapa en el Panionios griego, donde no cobró, lo llevó a Alemania. Allí, su talento resurgió, coronándose máximo goleador de la Bundesliga con el Bochum.

De Agente de Futbolistas a Entrenador por Vocación

Con el retiro, Christiansen se encontró en una encrucijada. «Yo no tenía un diploma de ingeniero o economista, pero hablaba cuatro idiomas», relata. Su siguiente paso fue incursionar como agente de jugadores, una faceta que, rápidamente, descubrió que no era lo suyo. «No me gustaba llamar a las puertas y decir: ‘hola, soy Thomas Christiansen, ¿quieres comprar un jugador?’ No me sentía bien, aunque tenía muy buena entrada en el mercado alemán».

Fue en ese momento cuando la providencial propuesta de su excompañero Óscar García Junyent de realizar el curso de entrenador encauzó su destino. Así arrancó una nueva vida en los banquillos, que lo llevó a un momento cumbre: el debut en el Mundial con la selección de Panamá frente a Ghana. La magnitud del logro no le es ajena: «Cuando se celebró el sorteo, nos llevaron a una sala con Infantino y Wenger. Miraba a los lados y veía técnicos de un prestigio increíble. Yo me decía: ‘estoy aquí’», valora el hoy seleccionador panameño.

Panamá: Un Reencuentro con el Destino en Tiempos de Pandemia

La llegada de Christiansen a Ciudad de Panamá el 10 de agosto de 2020 fue tan insólita como su trayectoria. En plena pandemia, con la vida global en pausa, «los pocos vuelos que había eran de ayuda humanitaria, o para traer a casa a panameños que estaban en el extranjero. La federación me quería en el país y la única posibilidad fue llegar en un avión de carga. En Ámsterdam me subí a uno donde solo íbamos 16 pasajeros», desvela. Panamá no era un lugar desconocido para él; había vivido allí entre los tres y seis años, debido al traslado de su padre, ingeniero, para la construcción de fábricas de cemento.

No me gustaba llamar a las puertas y decir: ‘hola, soy Thomas Christiansen, ¿quieres comprar un jugador?’ No me sentía bien. Y, justo entonces, Óscar García Junyent me propuso hacer el curso de entrenador

El Ascenso de «Los Canaleros»: De la Posición 87 al Mundial

Esta es la segunda participación de Panamá en un Mundial, tras Rusia 2018 donde no sumó puntos, en un país que aún no cuenta con una Liga profesional. El grupo que les espera es formidable: Inglaterra, Croacia y Ghana. Sin embargo, Christiansen se enfoca en el progreso. «Me gustaría que se reconozca el avance de estos años. Cuando llegué, estábamos en el puesto 78 u 87 del ranking FIFA, y ahora somos el 34. Hemos recuperado la conexión con el país». Su compromiso con el proyecto es profundo: «Cuando no nos clasificamos para Qatar, sentí la respuesta de los jugadores. No pensaban que podíamos jugar como lo estábamos haciendo. Eso me tocó la fibra y renové», confiesa. Durante estos seis años, ha vivido en Panamá con su esposa, mientras sus dos hijos permanecen en España. Su excompañero en el Barça B y Osasuna, Javier Sánchez Jara, forma parte de su cuerpo técnico.

La Profunda Influencia de Cruyff: El «Por Qué y Para Qué» en su Filosofía de Juego

Thomas Christiansen se declara un «cruyffista convencido». Su método de entrenamiento refleja la importancia de la comunicación y el entendimiento que valora de sus propios mentores. «A mí me gustaban los entrenadores que me hablaban bien y me daban un abrazo. Yo soy de la misma manera: me gusta comunicarme con el jugador, darle las herramientas para que me mejore», confiesa. Su máxima es el «por qué y para qué», buscando que el futbolista no solo ejecute, sino que comprenda el sentido de sus acciones en el campo. «Lo puedes decir y ejecutar, y al poco se le olvida. Pero si se lo explicas bien, lo entiende y lo hace, se le queda».

Rememora su etapa bajo Johan Cruyff: «Yo tuve a Johan Cruyff, que sabía todo. Iba por delante de los demás. Yo me veía un poco perdido. Por eso digo el por qué y para qué. Muchas veces, él hablaba y a mí me sonaba a chino. Daba por hecho que la gente lo entendía, pero yo venía de Dinamarca, de un fútbol semiprofesional, había llegado con 18 años y había muchos conceptos que no tenía dominados. Con el tiempo, te das cuenta de que era un genio y leía muy bien el juego». Su identificación con el holandés va más allá: «No solo en el liderazgo, también por su visión de juego. Cómo veía los espacios, cómo aprovecharlos…», apunta el técnico, quien previamente dirigió a equipos como Union-Saint Guillois, Leeds, APOEL y Aek Larnaca.

No me veía como entrenador. Es algo que me ha sorprendido, he visto que sí tenía la calidad y los valores para dirigir grupos

Liderazgo y Conciencia Financiera: Un Enfoque Pedagógico Integral

La visión de Christiansen no se limita al césped. En Panamá, después de casi seis años, imparte charlas de liderazgo a empresas y multinacionales, y a sus jugadores les inculca la trascendencia de la oportunidad que ofrece el fútbol. «Tienes que ganar en 10-15 años lo que podrías ingresar en una vida normal. Yo me uso como ejemplo. Estuve varios años después de retirarme en los que mantienes los mismos gastos, pero los ingresos no los tienes. No es fácil asimilarlo, muchos se arruinan».

Su experiencia personal le sirve de guía para transmitir un mensaje crucial: «Les intento transmitir que aprovechen el momento y no miren atrás, sino hacia delante de lo que pueden conseguir para el bienestar de la familia. Muchos no se enganchan al fútbol profesional, y es una pena. Yo no tengo la varita mágica, pero, por mi experiencia, les puedo decir qué me ha funcionado». A pesar de su éxito actual, Christiansen confiesa su sorpresa ante su propia vocación: «Yo antes no me veía como entrenador. Es algo que me ha sorprendido, he visto que sí tenía la calidad y los valores para dirigir y gestionar grupos».

DnG