La Guardia Civil Desarticula Trama Nacional de «Estafa del Like»: Engaños y Blanqueo en Redes Sociales
La ciberdelincuencia no conoce límites, y aunque la ingenuidad juega a menudo un papel crucial, la sofisticación de los fraudes online crece exponencialmente. La Guardia Civil ha logrado un golpe significativo contra estas prácticas delictivas al desmantelar una compleja red criminal especializada en la conocida «estafa del like». Agentes del ‘Equipo @’ de Vizcaya, dedicados a la lucha contra la ciberestafa y los delitos económicos digitales, han logrado identificar y detener a varios implicados en una trama de alcance nacional.
Este elaborado esquema convencía a sus víctimas de realizar aportaciones económicas iniciales con la promesa de sustanciosas ganancias por tareas simples en la web y redes sociales, como dar «me gusta» o seguir perfiles. Cuatro personas ya están siendo investigadas por delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal. Hasta el momento, se han identificado al menos nueve víctimas, distribuidas por Valencia, Tarragona, Huelva, Madrid, Jaén, Sevilla y, por supuesto, Asturias, evidenciando el amplio alcance geográfico de esta operación contra el fraude online.
El Modus Operandi de la «Estafa del Like»: De un ‘Me Gusta’ a un Engaño Millonario
El modus operandi de esta estafa digital era metódico y progresivo, diseñado para explotar la confianza de los usuarios. Los delincuentes, utilizando perfiles falsos en aplicaciones de mensajería instantánea, contactaban a sus potenciales víctimas ofreciéndoles la oportunidad de obtener ingresos rápidos y sencillos desde la comodidad de sus hogares. Inicialmente, las tareas eran mínimas: un simple «like» a una publicación o seguir una cuenta específica. Para ganarse la confianza y credibilidad de los incautos, incluso realizaban pequeños pagos a las víctimas en esta primera fase. Esta táctica inicial funcionaba como un anzuelo perfecto, generando la ilusión de una oportunidad legítima para ganar dinero fácil en internet.
Una vez afianzada la confianza y el compromiso, la exigencia aumentaba exponencialmente. La complejidad de las tareas crecía, y de forma gradual, se solicitaba a las víctimas que invirtieran su propio dinero. La promesa era clara y tentadora: no solo recuperarían su inversión inicial, sino que la multiplicarían con la continuidad de su participación. Los pagos iniciales oscilaban entre 50 y 100 euros, pero en algunos casos, las sumas exigidas llegaron hasta los 300 euros, atrapando a los afectados en una espiral de inversión fraudulenta. Las denuncias fueron cruciales para que la Benemérita, mediante el seguimiento de movimientos bancarios y conexiones tecnológicas en diversas cuentas, identificara a los supuestos responsables de este fraude masivo. Las diligencias del caso ya han sido puestas a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia en funciones de guardia de Barakaldo.
DnG
