Mariano Borinsky: El Juez Tenista que Marcó la Justicia Argentina con Más de 23.000 Sentencias

Mariano Borinsky, influyente juez de la Cámara Federal de Casación Penal y actual presidente de la Comisión de Reforma del Código Penal, ha dejado una huella imborrable en la justicia argentina. Con una carrera que abarca quince años en el tribunal, estima haber rubricado más de 23.000 sentencias. Su despacho en Comodoro Py ha sido epicentro de expedientes de altísima resonancia nacional, incluyendo la Causa Vialidad, el Memorándum con Irán, el atentado a la AMIA y la tragedia de Cromañón.

Más allá de su prominente rol judicial, Borinsky se revela como un hombre de pasiones. Fanático de River Plate, padre de tres hijos, y con recuerdos de su juventud rockera, el juez se identifica con el espíritu de Rafael Nadal. En línea con la reflexión de David Foster Wallace sobre el tenis como metáfora vital, Borinsky ve en este deporte los pilares de su propio accionar: inteligencia, templanza, honestidad, creatividad y lealtad. “El tenis es como la vida misma”, afirma, identificándose con la perseverancia y el esfuerzo incansable del tenista español.

De las Canchas al Tribunal: La Disciplina como Eje de la Trayectoria Judicial

La conexión de Borinsky con el deporte se remonta a su infancia, comenzando con hockey sobre patines a los cinco años y luego tenis a los trece. Esta temprana inmersión le inculcó una disciplina férrea: “entrenaba, llegaba de noche en colectivo… Esa conducta, ese esfuerzo, esa dedicación, esa perseverancia me marcó mucho.” Valores que, según él, lo fortalecieron tras el fallecimiento de su padre a los dieciocho años, impulsándolo a forjar su carrera judicial y académica con esfuerzo y dedicación.

Su padre, abogado y profesor que trabajó en la justicia, fue una influencia tácita. Tras terminar el secundario en el Carlos Pellegrini, Borinsky decidió seguir Derecho por consejo paterno. Sus inicios en Tribunales fueron humildes: “Tenía el pelo largo y la jueza de aquel entonces me dijo: ‘no, con pelo largo no’”. Tras un corte de pelo, comenzó como ordenanza, ascendiendo por todos los escalafones, desde coser expedientes hasta atender abogados, impulsado por una “pasión por la justicia” que lo llevó a concursar para fiscal y luego para juez.

Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación Penal

Los Desafíos y Presiones del Rol Judicial en Argentina

Ser juez es una tarea “muy difícil” porque se trabaja con “el conflicto ajeno, con un conflicto humano”. Borinsky subraya la imposibilidad de equivocarse cuando la libertad de una persona está en juego, generando una angustia constante. Las causas mediáticas y la imposibilidad de satisfacer a todos añaden una presión significativa, aunque su objetivo es siempre tomar decisiones adecuadas conforme a la ley y la Constitución, buscando prestigio, no popularidad. Este principio de independencia lo llevó a sufrir amenazas, incluso una descubierta por su hija en TikTok, que lo llevó a denunciar y negociar conciliación, una preocupación constante para su familia.

Modernización del Código Penal y Ciberdelitos

Ante la pregunta sobre la necesidad de reforma del Código Penal, Borinsky, como presidente de la Comisión, enfatiza que debe ser “un espejo de los valores fundamentales de la sociedad”. El actual código de 1921 requiere una actualización urgente para incluir la “nueva criminalidad”: desde la estafa piramidal y el ciberdelito hasta la pornovenganza, la extorsión digital y el crimen organizado. Su trabajo se enfoca en que el derecho penal esté “cercano a los conflictos sociales”, dando soluciones a las víctimas que buscan justicia.

Gestionando el Costo Emocional y Manteniendo la Independencia

El costo emocional de decidir sobre la libertad ajena es “muy alto”. Para manejarlo, Borinsky recurre a la terapia, al tenis, a los amigos y a la música. La capacidad de separar al juez de la persona es fundamental: “uno de los objetivos más importantes del juez, además de la templanza, la inteligencia, la capacidad, es la independencia de criterio aún de los propios prejuicios”. Aunque los jueces están inmersos en la opinión pública, al momento de fallar, la concentración debe estar en las pruebas, la ley y la Constitución.

Respecto al sistema carcelario argentino, su mirada es “crítica” debido a que las condiciones no siempre cumplen el mandato constitucional de ser “sanas y limpias para cuidado y no para castigo”. Se busca una superación constante para asegurar el respeto por los derechos de las aproximadamente 150.000 personas privadas de su libertad.

Justicia Mariano Borinsky
Mariano Borinsky inaugura Sr. Juez, el ciclo semanal de entrevistas conducido por Paula Guardia Bourdin

La Influencia de la Fe y la Confianza en la Justicia Argentina

Su comunidad religiosa es pilar de su actividad. La Torá le enseñó “la importancia de la ley… para la convivencia comunitaria, la ley para generar confianza”. Borinsky destaca el avance de la justicia argentina en saldar su deuda histórica con la colectividad judía, valorando la inclusión y el reconocimiento actuales. Reconoce una crisis de confianza generalizada en Argentina, pero cree que es “susceptible de ser mejorada” con códigos modernos, cobertura de vacantes y una comunicación más efectiva.

El Consejo de la Magistratura ha sido un “buen instrumento constitucional” que le permitió ascender rápidamente, siendo fiscal a los 31 y juez de Casación a los 37. Si bien la política interviene en la elección final, la base de ternados es “superior” por su idoneidad. Reafirma la independencia judicial, fundamental para que los jueces tomen decisiones sin presiones externas, funcionando eficazmente bajo el modelo de división de poderes de Montesquieu. La justicia es, para Borinsky, el “poder permanente” del país, cuya prolongación en el cargo garantiza la tranquilidad necesaria para fallar sin temor a represalias.

Una Vida Construida a Pulmón, con el Sosten de la Familia

Aunque Borinsky se forjó “a pulmón, con mucho esfuerzo”, no tardó en encontrar un soporte fundamental en su esposa, madre de sus hijos, quien se convirtió en un pilar esencial para equilibrar las exigencias de su carrera y su vida personal. Este equilibrio le permite seguir adelante, llevando una vida lo más normal posible, combinando su pasión por el derecho con el fútbol, el tenis y la música.