1784848475955

Boliviano en Ucrania: vio morir, un dron casi lo mató

Equipo ClickDirecto

Mientras la Fiscalía boliviana investiga una presunta red de reclutamiento para enviar jóvenes a combatir del lado ruso, emerge una narrativa radicalmente distinta desde el otro extremo del conflicto. Luis Herbas, un boliviano de 40 años originario de Santa Cruz de la Sierra, combate activamente desde 2025 en las filas del Ejército de Ucrania. Su rol es doble: sargento junior de una unidad de infantería y Combat Medic, brindando atención médica vital a soldados heridos en la primera línea.

A diferencia de los casos bajo lupa judicial en Bolivia, Herbas enfatiza que su decisión fue autónoma y sin engaños. Afirma haber investigado durante meses los canales legales para unirse al Ejército ucraniano, costeó su propio viaje desde España y asumió plenamente los graves riesgos inherentes a una zona de guerra.

En una entrevista exclusiva con EL DEBER, Luis Herbas rompe su silencio para compartir detalles de su vida antes del conflicto, los momentos límite donde la muerte lo rozó, la cruda verdad detrás de la imagen de las redes sociales y un mensaje crucial para quienes hoy evalúan ofertas de reclutamiento para Rusia o Ucrania.

Luis Herbas, un boliviano que integra las Fuerzas Armadas de Ucrania desde 2025, en su rol de Combat Medic.

El Testimonio de Luis Herbas: Mi Verdad en el Frente Ucraniano

«Nunca me reclutaron; fui por decisión propia»

—¿Quién es Luis Herbas y cómo era su vida antes de llegar a Ucrania?

Soy Luis Herbas, tengo 40 años y soy de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Actualmente, sirvo en el Ejército ucraniano como sargento junior de una unidad de infantería en primera línea y también como Combat Medic, equivalente a un paramédico de combate. Mi indicativo es «Bolivia», un nombre que me puso mi comandante al ser el primer boliviano que veía. Nací y crecí en la Villa Primero de Mayo hasta finales de 2005, cuando emigré a España. Allí desarrollé mi vida laboral, llevando una existencia completamente normal.

—¿Qué lo motivó a incorporarse a una guerra que no era la de su país?

Siempre tuve un profundo interés por el ámbito militar y por el trabajo de ayuda en situaciones de emergencia. Cuando descubrí la posibilidad de unirme legalmente al Ejército de Ucrania, investigué el proceso durante bastante tiempo y, finalmente, tomé esa decisión consciente.

—¿Su familia apoyó esa decisión?

Al principio fue muy difícil para ellos. Como cualquier familia, les preocupó saber que iba a una guerra. Con el tiempo, entendieron mis motivos, aunque su preocupación por mí persiste cada día.

Desmintiendo Rumores: «Jamás conocí a Amador Méndez»

—En Bolivia se investiga una red que habría reclutado jóvenes para enviarlos a Rusia. ¿Su caso fue diferente?

Completamente diferente. Yo vine por iniciativa propia, investigué el procedimiento legal, organicé mi viaje y siempre tuve claro que me dirigía a una zona de conflicto activo.

—¿Quién le explicó cómo ingresar al Ejército ucraniano?

Escribí a muchos soldados extranjeros que ya estaban aquí. Una compañera colombiana decidió responderme. Desde el principio me advirtió que no le gustaba dar este tipo de información porque después podían acusarla de reclutadora. Solo aceptó ayudarme cuando vio que yo entendía perfectamente dónde me estaba metiendo.

—¿Conocía a Amador Méndez Arancibia, investigado en Bolivia como presunto reclutador?

No. Nunca lo conocí ni tuve ningún tipo de contacto con él.

—¿Conoce otras personas que recluten bolivianos para esta guerra?

No. Personalmente, no conozco a nadie que haga eso.

Luis Herbas, Combat Medic boliviano, en el frente de batalla de Ucrania, preparado para atender heridos.
El boliviano Luis Herbas es encargado de brindar atención médica a soldados heridos en plena línea de combate, una labor crucial y de alto riesgo.

Vivir y Sobrevivir en el Frente: «El segundo día ya estaba atendiendo heridos»

—¿Cómo recuerda su primera misión?

Fue muy intensa. Era apenas mi segundo día en el frente cuando recibimos el aviso de que varios soldados ucranianos habían sido atacados por drones. Me tocó atenderlos como paramédico de combate. Afortunadamente, todos sobrevivieron.

—¿Cuál fue el momento en que estuvo más cerca de morir?

Cuando un dron FPV venía directamente hacia mí. Alcancé a dispararle antes de que impactara y explotó muy cerca, a segundos de alcanzarme.

—¿Ha resultado herido?

Sí. Durante un ataque de artillería sufrí un barotrauma leve. Recibí atención médica oportuna y pude reincorporarme a mis funciones sin secuelas mayores.

—¿Ha visto morir compañeros?

Sí.

—¿Qué imagen nunca podrá borrar de su memoria?

El sonido constante de los drones y la artillería. Son experiencias que, una vez vividas de cerca, son muy difíciles de olvidar.

La Cruda Realidad de la Guerra: «No es una aventura»

—¿Qué es lo más difícil de vivir en una guerra?

Saber que cualquier día puede ser el último. Uno aprende a convivir con esa incertidumbre, pero la amenaza nunca desaparece realmente.

—¿Uno llega a acostumbrarse?

No. Uno se adapta para seguir adelante, para sobrevivir, pero nunca debería acostumbrarse a la guerra en sí misma.

—¿Qué muestran las redes sociales que no refleja la realidad del conflicto?

En redes ves solo unos segundos de combate, fragmentos. No se muestra el miedo constante, el cansancio extremo, la tensión permanente ni todo lo que realmente ocurre antes y después de esos breves momentos.

El Valor de la Vida: «Es como ponerle precio a tu vida»

—Muchos creen que ir a la guerra permite ganar mucho dinero. ¿Es cierto?

Depende de lo que cada uno considere «mucho dinero». Pero quien viene pensando solo en eso se equivoca gravemente. Es como intentar ponerle un precio a tu propia vida, algo incalculable.

—¿El salario compensa el riesgo?

No. No hay dinero en el mundo que pueda compensar el riesgo inherente de una guerra.

Sentimientos Nacionales: «No me gusta saber que hay bolivianos en ambos bandos»

—¿Conoce otros bolivianos combatiendo en Ucrania?

No. Personalmente, no conozco a ninguno en el frente ucraniano.

—¿Y bolivianos que peleen para Rusia?

Tampoco.

—¿Qué sintió al conocer la muerte de compatriotas en este conflicto?

Fue muy triste. Siempre duele profundamente saber que un boliviano perdió la vida, especialmente si existe la posibilidad de que hubiera llegado a la guerra engañado o sin pleno conocimiento.

Lecciones y Futuro: «Volvería a tomar la misma decisión»

—Si pudiera regresar al día en que decidió venir a Ucrania, ¿cambiaría de opinión?

No. Volvería a tomar exactamente la misma decisión, con la misma convicción.

—¿La guerra lo cambió como persona?

Muchísimo. Ahora valoro enormemente las cosas más sencillas de la vida y he dejado de preocuparme por problemas que antes me parecían gigantes, pero que en realidad son triviales.

—¿Le gustaría volver a Bolivia?

Sí, por supuesto. Me gustaría regresar algún día a mi país y aplicar todo lo que he aprendido aquí, tanto en mi rol de soldado como de paramédico táctico, para aportar a mi comunidad.

Un Mensaje Crucial: «Investíguenlo todo antes de aceptar»

—¿Qué mensaje les deja a los jóvenes bolivianos que hoy reciben ofertas para viajar a Rusia o Ucrania?

Que investiguen absolutamente todo antes de tomar una decisión que puede cambiarles la vida. Que hablen con personas que realmente estén aquí, en el campo de batalla, y que comprendan perfectamente a qué vienen y los peligros que enfrentarán.

—¿Y a las familias que hoy tienen hijos desaparecidos o combatiendo?

Les envío toda mi solidaridad y espero de corazón que puedan tener noticias de sus seres queridos lo antes posible. Es una situación desgarradora.

—Finalmente, ¿qué le gustaría que recuerden los bolivianos de esta entrevista?

Que los bolivianos somos gente valiente, honesta y trabajadora. Siempre me he sentido muy orgulloso de representar a mi país donde quiera que he estado. Y ojalá mi experiencia sirva para que, si algún día alguien piensa venir a una guerra, lo haga sabiendo exactamente a qué viene, sin engaños ni falsas expectativas. Porque ese fue, desde el principio, el único motivo por el que quise contar mi historia.

DnG