La Instantánea que Entrelaza Destinos: Messi y Lamine Yamal en un Encuentro Viral Inédito
Barcelona, 10 de julio. «No hay dinero que pague una foto como esa», confiesa Joan Monfort (Barcelona, 1968), el aclamado autor de una fotografía que hoy ha paralizado al mundo: un joven Lionel Messi compartiendo escena con un Lamine Yamal bebé. Esta icónica instantánea, capturada en 2007, ha resurgido con una fuerza inusitada, convirtiéndose en un fenómeno global.
Desde su hogar en el dinámico distrito 22@ de Barcelona, Monfort relata la vorágine mediática: «No sé si lograría hacerla de nuevo, ni si es algo que se podría comprar con dinero. Estos días me han llamado entre 40 y 50 medios, no tengo la cuenta». Su teléfono no ha dejado de sonar, un eco de la trascendencia que su obra ha adquirido.
Un Fenómeno Global: La Resonancia de la Imagen de Messi y Yamal
La repercusión de la fotografía ha trascendido fronteras y culturas. Medios de la talla de la BBC y AP se han puesto en contacto con Monfort, y su trabajo ha sido publicado en las prestigiosas páginas del New York Times. Mensajes de Bélgica, Alemania, Egipto, emisoras de radio de Argentina, Colombia, México, y televisiones de Estados Unidos, dan cuenta de su alcance planetario. «De lo aparecido en redes sociales, mejor ni hablar», añade el fotógrafo, consciente de la explosión digital.
Todo se originó con una publicación de Mounir Nasraoui, padre de Lamine Yamal, en Instagram. La imagen mostraba a un radiante bebé Yamal disfrutando de un baño de espuma junto a su madre, Sheila Ebana, y un joven Leo Messi. Una pieza de 2007, originalmente parte de un calendario solidario, que ahora se ha viralizado, desvelando una coincidencia fascinante: Messi y Lamine Yamal, las dos grandes estrellas del fútbol, compartieron espacio y tiempo diecisiete años atrás. Un secreto que solo los padres de Yamal conocían, y que la era digital ha sacado a la luz.
El Capricho del Destino: Dos Generaciones, Un Mismo Plano
Este singular cruce ha sido interpretado como un guiño del destino, una serendipia que une a dos genios del fútbol en puntos diametralmente opuestos de sus carreras: uno en la cumbre y final de su trayectoria, el otro en el prometedor inicio. Ambos, sin embargo, con la mirada puesta en las finales más emblemáticas del fútbol mundial: Messi en la Copa América y Yamal en la Eurocopa. Hasta hace poco, Monfort ignoraba la identidad del bebé; fue un antiguo compañero del diario Sport quien le reveló la increíble casualidad, desatando la tormenta de llamadas.
«Eran fotos para un calendario solidario en el cual participaban todos los jugadores del Barcelona, en una de ellas participa Messi, que hace diecisiete años no era ni mucho menos el jugador superconocido que es, un calendario con la participación de UNICEF», rememora Monfort. La elección de los bebés para el calendario se hizo mediante un sorteo en el barrio de Rocafonda (Mataró). «La casualidad los unió, la foto podría haber sido con otro jugador, pero fue con Leo. Seguramente si la familia del bebé hubiera podido escoger, la foto hubiera sido con Ronaldinho, con Xavi o con Iniesta», insiste el fotógrafo.
Detrás de la Lente: Los Desafíos de un Retrato Inolvidable
Monfort recuerda vívidamente el proceso de creación de la foto, una sesión fuera de estudio con un fondo granate y luces cuidadosamente dispuestas para controlar el espacio. «Hay un momento que aparece Messi y se encuentra con un bebé. Messi tendría 20 años, el bebé, 8 meses. Seguramente era el primer bebé que Leo había tenido en sus brazos y claro, la interacción entre ambos fue complicada», detalla.
El fotógrafo describe a un Messi inicialmente «muy rígido», sin saber cómo sostener al infante. «Es una situación normal cuando haces fotos con bebés, son instantáneas muy complicadas, doblemente complicadas y más si tienes un tiempo limitado», explica. Su estrategia, en estas situaciones, es siempre la misma: cruzar los dedos esperando que ocurra alguna interacción espontánea, que el bebé regale una sonrisa, para poder capturarla con la cámara.
Afortunadamente, la madre de Lamine estaba presente y su ayuda fue crucial. «Quería hacer una foto en una bañerita para bebés y bueno todo aquello empezó a fluir un poco más, pero al principio fue complicado», añade Monfort. Pese a que la sesión se realizó en octubre o noviembre, el fotógrafo recuerda haber sudado copiosamente: «Hacía frío y yo estaba sudando la gota gorda. Pero bueno es parte de nuestro trabajo, al final estás pendiente de muchas cosas y te olvidas de otras».
El Legado de una Casualidad: La Foto que lo Cambió Todo
En su extensa trayectoria como fotógrafo, Joan Monfort no duda en afirmar que esta ha sido, sin duda, su foto más icónica, un golpe maestro de la casualidad. «Siempre te preguntan qué foto te gusta más o cuál es la mejor foto que hemos hecho. Y siempre dices que la mejor foto, aún no la he hecho, pero en mi caso, creo que sí», admite con una mezcla de orgullo y asombro.
La instantánea, de la que ahora se cumplen diecisiete años, está destinada a perdurar en la memoria colectiva. «Será una foto que perdurará, pero bueno el tiempo lo dirá, ya lo veremos. ¿Si me imagino una foto de Lamine con un bebé y que después éste se convirtiera en una estrella mundial? Eso es imposible, pero claro, también pienso que lo que pasó también lo era y mira», reflexiona Monfort, contemplando el poder incalculable del azar y el destino en la configuración de la historia del fútbol.
DnG
